22 feb. 2012

Una mama
Era un día como los demás días, pasando el tiempo con mis amigos en las calles de Madrid, me quede despierto hasta la mañana; esa noche estuvo llena de tonterías, de murmuración, y era yo el que hacia.
Recuerdo aquella noche que les hice reír demasiado, tenia un talento espectacular en imitar a los demás, me reía de uno a otro, incluso de mis amigos y conocidos, no deje a ninguna persona sin hacerle una gracia delante de mis colegas, veía algunos yéndose para escapar de mi lengua.
Aquella noche no estaba bebido, aunque puede que el humo de lo que fumaban mis amigos me haya afectado, pero solo fue un poquito.
Yo soy de la tierra, así respondía en clase si me preguntaban, yo soy una persona como las demás personas, soy muy optimista, quiero a la gente que se porta bien conmigo aunque sea por el mínimo detalle, y soy un poco tímido cuando estoy con la chica que me gusta y suelo ser indulgente con la gente que se equivoca conmigo.
Esa noche mi madre me llamo al móvil, pero no la conteste porque estaba concentrado en la gracia que hacia, cuando estaba de vuelta en el búho, vi las llamadas perdidas fueron unas 31 llamada.
Mi madre es una mujer guapa, muy agradable, le gusta navegar por internet; registrarse en foros y en redes sociales. Lo que mas me gustaba de mi madre era aquella paella que hacia, le salía muy rica; solo con ver el plato te abre mas el apetito, lo prepara muy bien, mis amigos decían que ella echaba especies mágicas.
Yo quería a mi madre pero yo pensaba que ella me quería hacer la vida difícil; lo que me hizo odiarla, pongo por caso la vez en la que saque en 6.7 en biología en un examen parcial, cuando llegue a casa y vio mi nota me castigo 3 semanas sin paga, esa fue la única vez que saque una nota así, eso me dejo pensar que mi madre de pequeña era vaga en los estudios y que ahora me hace a mi pagar su equivocación, por eso siempre cuando la preguntaba porque no trabajaba me decía: “Mi trabajo es cuidar de ti y cumplir tus deseos en el futuro”.
Siempre que escuchaba esa frase me sentía feliz, porque sabia que había alguien que se preocupaba por mi y que quería lo mejor para mi.
Por la tarde, cuando me desperté después de limpiarme la cara y desayunar, me pregunto mi madre que tal fue la noche, si acabe el trabajo y me pregunto porque había tardado, mi madre no sabia que yo la mentia;no sabia que iba de fiesta con mis amigos todos los fines de semana, pero mi madre confiaba en mi y pensaba que no la mentía y que nunca iba a perjudicar mi salud consumiendo alcohol o fumando, me quede tartamudeando y le dije que si bien, y que lo acabare la siguiente semana y que tarde porque se nos paso el tiempo muy rápido y unas explicaciones que me ocurrieron, esta vez me creo, no me hizo prometerla que le estoy contando la verdad.
Mi madre tenia un don, nose si las demás madres lo tienen, se daba cuenta si la estaba mintiendo o no, siempre que la hablaba me miraba fijamente a los ojos, y cuando terminaba de hablar me hacia repetirla las cosas varias veces para que me crea.
Mi infancia fue difícil para mi, a los diez años mis padres se devorciaron,mi padre decidió irse a trabajar a Paris con su hermano y desde allí nos mandaba parte de su salario, desde ese momento solo veía a mi padre una vez al año cuando tenia que hacer algo relacionado con su trabajo en España.
Lo que hizo especial mi decimo quinto cumpleaños fue la presencia de mi padre durante una semana, lo pase muy bien lo celebre con mis padres  y mis amigos en la bolera y en el cine y por ultimo cenamos en el McDonald, mi amiga Nerea me dio un beso inolvidable, mejor dicho me lo gane porque adivine su color preferido. En todo caso para mi iba todo perfecto hasta que me rompí el hueso de mi pie, todo sucedió muy rápido, mi padre me hizo elegir mi menú; ya se le paso la época del diverking, y cuando volví para sentarme rápidamente mi amiga Nerea movió la silla para sentarse ella porque no encontraba ningún asiento libre, y me cae dando un grito muy alto, las lagrimas estaban apunto de escapar de mis ojos pero lo evite, me escayolaron el pie y me quede un mes en casa.
Mi padre empezó a tardar en enviarnos el dinero desde que empezó la crisis, la empresa en la que trabajaba estaba de camino a la ruina, de manera que mi madre decidió buscar algún trabajo para cubrir los gastos del alquiler de la casa y de la tienda de arreglos de ropa.
El trabajo en la tienda iba muy mal, la gente ya no le importaba si se vestía la ropa del verano en el invierno, se las apañan con una chaqueta que se la visten durante todo el año. En dos palabras: ¡Íbamos muy mal!
Aquel mes no tuvimos suficiente dinero para pagar el alquiler, y el siguiente igual, hasta que se nos pasaron seis meses sin pagarlo. El cartel de alquiler de la tienda no dio resultado, por lo que obligo a mi madre cerrar la tienda, expulsar al joven que trabajaba en ella y venderla.
Con el dinero de la tienda, mi madre pago cuatro meses por adelantado, para que no se gaste el dinero.Isabel,la mejor amiga de mi madre desde primaria, venia a visitarnos todos los días por la tarde para ayudar a llamar y buscar trabajo para mi madre.
Isabel es una mujer soltera de 41 años y es de origen Marroqui,es alta con el pelo castaño, le gusta contar sus cosas a sus amigas y hablar de política, ella siempre comprara la gente con los políticos, de manera que la gente pasa de ella dándose la vuelta o mirando a otro sitio, lo que no me gustaba de ella era aquel grano que tenia en la mejilla, cuando la saludaba rocaba mi mejilla con la suya, por tanto siempre que llegaba me escondía en mi habitación hasta que se vaya.
Hay una cosa en Isabel que nunca llegue a entender en ella, siempre que salíamos con ella cruzaba a otra cera si pasaba un perro, siempre que le preguntaba a mi madre por la razón, no me contestaba haciéndose sorda; esa era su forma para decirme que me calle, una noche tuvimos una cena en casa de Isabel, me llamo la atención una foto de Isabel con un perro de la raza pitbull,de manera que me plantee una hipótesis de que su perro fue atropellado, una vez mi madre le pregunto: “Que bonita la foto, pero ¿Quién es ese perro?” aquella pregunta era la única vez en la que el silencio separa entre la pregunta y la respuesta en una conversación con mi madre, a Isabel le controlo un estado de shock; como si estuviese viendo a alguien pero con la mirada que puso parecía un ser querido, estaba apunto de llorar, lo único que pude entender de sus labio fue”dolby”,su cara se enrojeció y el grano lo vi mas grande de lo que es, me asuste demasiado por lo que me rendí en resolver ese misterio, y jamás se lo conto a mi madre.
Me olvide hablaros de Kases, mi mejor amigo, nos conocimos en el campamento que se celebro en Valencia para alumnos de primaria, me costo mucho tiempo aprender su nombre verdadero por lo que lo abrevie y le llame así, aquél campamento fue divertido gracias a Él, es muy gracioso y muy respetuoso, lo que mas me gusta de El es su consolación, me hizo creer en la cuarta dimensión, era ver el lado brillante de lo oscuro y lo bueno de lo malo.
Kases era alto, rubio y con ojos azules, es de origen Saudí pero El nació en Francia, lo que mas me hacia gracia de El cuando estábamos entre amigos y se enfadaba de mi me insultaba en Árabe, algo que nunca llegue a aprender ni una palabra porque Kases nunca quiso enseñarme, aunque entre los dos nos gastamos bromas pesadas nunca nos habíamos peleado, solo fue una vez que nos quedamos un mes sin hablarnos, fue culpa mía, me costo mucho tiempo reconocerlo, la causa de nuestra pelea fue absurda pero Kases se toma varias cosas con seriedad, intenté alejar entre El y su ex-novia cuando estábamos jugando un juego de preguntas en clase, algo que tenemos común Kases y yo era la indulgencia, lo que hizo nuestra amistad mas fuerte que todo.
Kases, Nerea y yo salíamos cada Sábado a jugar billar y pasar el tiempo en un centro comercial, mi madre me daba 10 euros de paga, pero esos tiempos se fueron cambiando hasta que llego a darme solamente 2 euros, yo comprendía lo que pasaba mi madre, el paro nos estaba afectando no solo económicamente sino también socialmente también, a veces mi madre no podía controlar su enfado cada vez que se rinde, no había nadie que le podía sacar la furia que tenia encerrada por dentro, entonces me la aguantaba yo, mi madre empezó a regañarme por cualquier cosa, las discusiones entre ella y yo se volvieron diarias, lo cual yo no podía aguantar esta situación tanto tiempo, lo que me obligo contárselo a mis dos mejores amigos.
Me hicieron sentirme mejor, pero lo único que me dejo arrepentirme de haberles contado eso fue porque Kases insistía siempre que salíamos a invitarme y pagarme todo, pasaron unas semanas y mi mirada hacia Él cambio, empecé a sentirme humilde delante de mis amigos, Kases nunca me volvió a pedir el dinero, lo único que quería es pasármelo bien y estar de buen humor cuando salimos, pero poco a poco mis reuniones con ellos se fue disminuyendo.
Mi madre estuvo en el paro durante 1 año y medio, pasaban días en los que no encontrábamos pan para comer, llego la pobreza en pedirles a los vecinos pan, pero con el paso del tiempo dejaron de abrir sus puertas si les llamábamos, nos convertimos de una familia que pagaba el alquiler mensualmente a unos pobres morosos, de tanta presión mi madre fue al medico y la recomendó tomar unas pastillas, odiaba ver a mi madre tomando medicamentos por culpa de algo que va y viene.
Mi vida cambio 360 grados, quería ver a mi madre feliz, cada noche cerraba los ojos creyendo que todo volvería a la normalidad, intenté llamar a mi padre varias veces pero nos dijo que tenia que pagar una indemnización y que no tiene dinero, intentamos pedir a nuestra gente mas cercana para que nos preste dinero y cada uno se preocupaba de si mismo, menos Isabel que fue la que nos ayudo en pagar el alquiler varias veces, y nos seguía ayudando en buscar trabajo.
El día en el que mi madre cumplía 2 años en el paro, Isabel le encontró un trabajo en una empresa de encuestas telefónicas, cuando me entere pensé que ya todo se solucionara y que todo volverá  a la normalidad, pero todo fue al contrario, la gente le colgaba el teléfono y algunos después de unos insultos, por lo que su salud sus recetas medicas se fueron incrementando.
Mi madre decidió aguantar toda aquella presión, poco a poco se fue poniendo mejor, cuando llego el momento esperado de cualquier empleado; el cobro, mi madre se enfado cuando vio que las mujeres cobraban menos que los hombres, mi madre se dirigió directamente al director,
-Buenas tardes, dijo mi madre con voz tranquila.
-Buenas tardes María, ¿Qué hay? , dijo el director mientras que pedía a la secretaria que les deje a solas.
 –Vengo para dimitir de esta empresa machista que discrimina a la mujer, esta empresa que no respeta la mujer, ni valora los sacrificios que hace a diario, dijo mi madre.
-¿Por qué? Dijo el director sorprendido
-¿Cómo piensa usted que una mujer trabaje en una empresa que la discrimina? ¿Estaría usted satisfecho si veía a la mujer que mas quiere cobrando menos que sus compañeros? Dijo mi madre críticamente.
-¿Usted va a enseñarme como tratar a mis empleados? Llevo dirigiendo esta empresa 10 años y nadie se quejo.
-Por supuesto que nadie se quejara, cada uno teme perder su puesto de trabajo, pero yo llevo 2 años en paro y no me importara si me quedo otros 2 años, dijo mi madre …. Solo le quiero decir que debe valorar a la mujer, usted no sabe quien fue la persona que le trajo a la vida, que le limpiaba la suciedad que tenia, la persona que resistía el sueño por usted, que aguantaba el hambre solo para alimentarle era ¡Una mujer! Pero parece que usted no lo reconoce, que pena que trate así a las mujeres… hay que ser ciego de mirada y de corazón para ser así, mi madre se fue porque vio que el director se quedo escuchando el eco de la ultima frase.
Mi madre salió de allí feliz y contenta, porque le hizo recordar esos favores que le hizo la mujer, favores que no se devuelven ni con una montaña de oro.
Isabel le agradeció por ser valiente y le tranquilizo que le buscara un trabajo mejor.
No paso una semana y el teléfono sonó, mi madre contesto y se sorprendió cuando le conto Isabel que el director cambio la legislación de la empresa, mi madre decidió visitarle.
- María, le iba a llamar ahora para agradecerle y pedirle perdón por ser tan egoísta e ingrato.
-Un hombre nunca puede pasar lo que pasa la mujer en su vida y la mujer tampoco puede pasar lo que pasa el hombre en su vida, cada uno tiene sus sacrificios, pero al final el objetivo de la mujer trabajadora es igual que el hombre trabajador, por lo que la igualdad debe ser algo fijo en todos los sitios.
-Cierto, el papel que juegan los dos es imprescindible para la vida económica, política y humanitaria, que le parece ser mi ayudante.
La felicidad cayó sobre mi madre…